
En 2025 Polaroid lanzó en Londres y Nueva York una campaña reivindicando la naturalidad y la realidad. Carteles escritos a mano, fotografías instantáneas sin filtros ni retoques, sin edición digital. Una declaración clara en un momento donde todo se genera con IA y donde el mensaje de fondo era uno solo: no pierdas tu esencia.
Lo interesante no es solo lo que hizo, sino cuándo lo hizo. En el momento en que toda la industria abraza la IA para producir contenido más rápido y más barato, Polaroid fue en dirección contraria. Sin miedo. Con criterio. Y eso es exactamente lo que hace que valga la pena analizarla.
1. El objetivo real
Hoy en día el uso de la IA se ha estandarizado, pero sin conocimiento real detrás. Todo suena igual. La gente la usa pero no ha aprendido a usarla de forma coherente: la trata como lo definitivo cuando debería ser una herramienta.
Polaroid tiene un problema concreto en este contexto. Las imágenes también se están sustituyendo por las de la IA. Y las imágenes de la IA pueden ser técnicamente perfectas, pero no pueden transmitir lo que transmite una foto real, de una persona real, con sentimientos reales detrás.
Ante eso, Polaroid tomó una decisión valiente: hacer una campaña que mostrara exactamente eso. La realidad. Lo que de verdad importa y transmite. No lo perfecto. Lo verdadero.
El objetivo no era solo vender cámaras. Era recordarle al mercado por qué existe Polaroid y qué es lo que ninguna IA puede replicar.
2. El insight estratégico
Cuando el contenido es generado por la IA, se nota. Todos los textos empiezan igual, tienen la misma estructura, la misma voz. No hay nada que haga que reconozcas la marca nada más verlo. Ha perdido humanidad.
Y eso es un problema real que muchas empresas todavía no han identificado como tal. Siguen publicando, siguen usando la IA, pero algo no funciona. El contenido sale, pero no conecta. Tiene forma pero no tiene fondo. Tiene palabras pero no tiene voz.
Polaroid vio esa grieta y construyó su campaña exactamente ahí. En la necesidad humana de conectar con algo real, con algo que tenga esencia. Porque en un mundo saturado de contenido generado y perfeccionado, lo auténtico se ha convertido en lo más diferencial.
3. La idea creativa
La decisión creativa de Polaroid es tan simple como potente: carteles escritos a mano, fotografías sin retocar, sin edición digital. En 2025. Cuando todos hacen lo contrario.
Con esa decisión, antes de que el espectador lea una sola palabra, ya recibe un mensaje. Esto es diferente. Esto es real.
Pero la campaña puede leerse de dos formas y eso es parte de su inteligencia. Por un lado puede interpretarse como una crítica a todo uso de la IA, como una defensa de lo totalmente analógico. Por otro, y esto es lo más interesante, puede leerse como una crítica al uso masivo e irreflexivo de la IA. No a la herramienta, sino a cómo se está usando.
Porque hay una diferencia enorme entre usar la IA para amplificar tu voz y dejar que la IA hable por ti.
Es mucho más fácil pedirle a la IA que fabrique el mensaje que pensar tú en el mensaje que quieres mandar. Pero ¿es más efectivo así? ¿O es más efectivo crear tu mensaje y aprovechar la IA para afinarlo al máximo?
Esa es la pregunta que Polaroid lanza al mercado con esta campaña. Y es una pregunta que no tiene respuesta fácil.
4. El contexto de mercado
Ahora mismo la IA tiene un uso muy expandido pero poco comprendido. Cualquiera puede usarla pero no cualquiera ha aprendido a usarla bien. Y ahí está la diferencia.
El mercado está lleno de contenido generado con IA que técnicamente es correcto pero estratégicamente es vacío. No tiene posicionamiento, no tiene criterio, no tiene identidad. Podría ser de cualquier marca.
Lo que Polaroid propone, implícitamente, es que aprendas a tener tu propia voz primero. Que definas quién eres y qué quieres comunicar. Y que después, solo después, uses la IA para aplicar esa voz con más eficiencia.
Pero si la usas sin haber definido tu voz, sin saber qué quieres decir y a quién, solo consigues más volumen de lo mismo. Contenido sin sentimiento, sin identidad, sin nada que haga que alguien te recuerde.
5. El impacto real
Con esta campaña Polaroid consiguió algo que muy pocas marcas logran: crear un debate real sobre un tema de actualidad y posicionarse en el centro de ese debate de forma natural.
No se posicionaron como una marca nostálgica que rechaza el futuro. Se posicionaron como una marca que defiende la identidad propia y el buen uso de las herramientas que tenemos a disposición.
Eso es mucho más valioso que cualquier cifra de ventas a corto plazo. Porque construye un territorio de marca que es muy difícil de copiar. Cualquier otra marca puede usar la IA. Pero muy pocas tienen la coherencia y la valentía de decir: primero la esencia, luego la herramienta.
6. La lección aplicable
Cualquier empresario que analice realmente esta campaña debería hacerse una pregunta sobre su propia marca: ¿de verdad estoy expresando mi identidad en lo que publico?
Porque si la respuesta es no, el problema no es la IA. El problema es que no has definido quién eres antes de empezar a producir contenido. Y sin esa base, da igual qué herramienta uses. El resultado siempre será genérico.
La lección de Polaroid no es dejar de usar la IA. Es usarla desde un lugar de claridad. Tener primero tu voz, tu criterio, tu identidad. Y después dejar que la IA te ayude a amplificarlo.
En ese orden. Siempre en ese orden.
7. Para pensar
Cuando te paras a observar tu propio contenido, ¿qué sientes? ¿Sientes tu marca plasmada en lo que publicas? ¿O sientes que es contenido general, sin dar visibilidad a quién eres realmente?
