Alicante · AtrapaEsaRedProyecto demostrativo · cliente ficticio
Una aplicación de ejemplo para que un restaurante vea en una sola pantalla cuánta gente viene a cada servicio, qué personal falta y qué pedido cierra antes.
Este es un caso ficticio. El restaurante, las personas, los proveedores, las cifras y los datos de Brasa Mansa están inventados. Lo que sí puedes hacer es abrir la aplicación y probarla.
En la demo los precios, los consumos y las reglas son inventados. No es un registro de jornada, no gestiona nóminas y no sustituye a la información de alérgenos de la carta.
Se abre sin registro y sin dejar datos. Se usa entera desde el móvil.
Te la enseño yo, con tu negocio en mente.
Un restaurante de brasa inventado, en Alcoy, cierra el pedido de carne del fin de semana el jueves a las 12:00, cuando todavía no ha entrado ni la mitad de las reservas del sábado. Las reservas, los turnos del equipo y los pedidos a proveedores viven cada uno en su sitio y nadie los cruza. Esta aplicación de ejemplo los junta en una sola pantalla, y puedes abrirla y probarla.
Seis capturas de la demo, en ordenador y en móvil. Las puedes ver con tus propios ojos abriendo la demo.






Tu restaurante no trabaja como Brasa Mansa, y tu aplicación tampoco sería como esta.
Puede que tu problema no esté en cruzar reservas, turnos y pedidos. Quizá sean los menús de grupo y sus señales, los eventos, el reparto a domicilio, dos locales que comparten personal o una barra que funciona distinto que el comedor. Entonces la aplicación se construiría alrededor de eso: otras pantallas, otros perfiles y otras palabras.
Si no tienes un restaurante, puede que reconozcas el mismo problema con otra forma: una previsión de la que dependen a la vez el personal y las compras. Le pasa a un obrador, a un cáterin, a un hotel pequeño o a una tienda con temporada.
El centro de la aplicación. Aquí es el servicio. En tu caso puede ser el evento, la ruta, la habitación o el pedido.
Las reglas. Aquí hace falta una persona en sala cada 16 cubiertos. Las tuyas son las que ya aplicas, aunque nunca las hayas escrito.
Los perfiles y lo que ve cada uno. Los tuyos, con sus permisos.
Quién entra y quién no. Aquí el comensal solo reserva y el proveedor no entra. Puede que en tu caso sea distinto.
Dónde se usa. Aquí, en una tableta de pie. En tu caso puede ser un móvil en una furgoneta o un ordenador en una oficina.
Lo que entra en la primera versión y lo que se deja para después.
Los datos que ya tienes y si es viable importarlos.
La imagen. La de tu negocio, no la de esta demo.
Por eso el trabajo empieza entendiendo cómo trabajáis, no eligiendo funciones de una lista.
Brasa Mansa · Restaurante es un restaurante inventado, en Alcoy (Alicante): una casa de comidas a la brasa, con carnes, verduras y pescado hechos a fuego lento sobre leña y carbón. Es un solo local, independiente. La localidad existe; el restaurante, no.
Abre de miércoles a domingo: comidas los cinco días y cenas de jueves a sábado. Son 8 servicios a la semana. Un servicio es cada comida o cada cena de un día concreto; «la cena del sábado» es un servicio.
El dato que explica el problema: el pedido de carne del fin de semana se cierra el jueves a las 12:00, cuando todavía no ha entrado ni la mitad de las reservas del sábado.
Así trabaja Brasa Mansa antes de la aplicación:
Lo que la primera versión debía resolver:
Lo que se dejó para fases posteriores: cobro de señal a grupos, conexión con el programa de caja, inventario, carta y alérgenos, y avisos automáticos por mensajería.
Dejar cosas fuera es parte del caso: una primera versión útil resuelve lo urgente y puede crecer por fases.
| Decisión | Por qué |
|---|---|
| El centro de la aplicación es el servicio, no la reserva, el turno ni el pedido | Las tres cosas dependen de la misma pregunta: cuánta gente viene a esta comida o a esta cena. Tres herramientas separadas no se la hacen entre sí. |
| Una sola cifra de previsión, y se ve de dónde sale | Reservados más habituales sin reserva. Quien manda puede corregirla. Una cifra que nadie entiende no se usa. |
| El personal necesario sale de la previsión, con una regla que pone el restaurante | La aplicación no decide cuánta gente hace falta: aplica el criterio de la casa y avisa cuando no se cumple. |
| El pedido se propone, no se envía solo | La cantidad final depende de cosas que la aplicación no sabe: lo que queda en cámara, un plato fuera de carta. La decisión sigue siendo de quien pide. |
| Los pedidos se ordenan por hora límite | Lo que importa es qué cierra antes, no el orden alfabético de los proveedores. |
| Fondo oscuro | La tableta está en la entrada de un comedor a media luz. Una pantalla blanca deslumbra a quien la usa y se ve desde las mesas. |
| Botones grandes y pocas acciones por pantalla | Se usa de pie, con prisa y a veces con una mano ocupada. |
| El comensal entra solo para reservar, sin cuenta | Reservar es lo único que necesita. Así la reserva y sus alergias llegan escritas a la sala y a la cocina, sin pasar por la libreta ni por quien coge el teléfono. |
| El proveedor tampoco entra | Recibe el pedido como hasta ahora, en un mensaje. No se le pide que aprenda nada. |
| Un cambio de turno no vale hasta que lo aprueba su jefe | Acaba con la negociación en el chat y con las dos versiones del cuadrante. |
| Nombres para sentar; teléfonos solo para quien llama | Cada perfil ve lo que necesita para su tarea. |
| Estados con palabra e icono, y un solo rojo para lo que falta | Se entiende de un vistazo y sin depender del color. |
| La marca es la de Brasa Mansa | Enseña la personalización visual: la aplicación se siente del restaurante. |
| Caja, cobros, inventario, carta y nóminas quedan fuera | Una primera versión útil resuelve lo urgente. Lo demás se valora por fases. |
En un proyecto real, la aplicación se puede instalar en el móvil o en la tableta: aparece como un icono más en la pantalla de inicio y se abre a pantalla completa, sin pasar por App Store ni Google Play.
Se abre sin registro y sin dejar datos. Se usa entera desde el móvil.
Te la enseño yo, con tu negocio en mente.

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